miércoles, 26 de noviembre de 2008

sábado, 15 de noviembre de 2008

HOMBRE POR ROGELIO GALLARDO BOCANEGRA ( Poeta Trujillano).



HOMBRE

Eres el principio. Hermoso génesis
que te alzas contra tu propio sentido
para mirar tus sueños
desde el vértice más hondo.

Construyes un mundo a tu idea
y sostienes lo que en tu fuerza
es giro volviendo hacia el orbe
como si tus manos inquietas
se hubieran alargado.

Me asombras con tu manra de pensar
en este siglo que dio a luz años
para sentirlos árboles amados.

pero estás y ello me colma de preguntas.



Te estoy observando
por entre el hueco de una aguja.

Qué magnitud creada en tu grandeza.
Qué hondas tus pisadas
en el vagar sereno de tus luchas.
Qué simple la belleza en tus contornos.
Carne y hueso dentro de tanta vida.
Eres tú: Hombre Dios. Humano Dios.
Voy hacia tí. Hasta la muerte.
Te encuentro en todo




Te conozco a pie firme. He meditádote
en todos mis quehaceres. Nadie más que el sol
para calentar la células ocultas.
Nadie más que la semilla
caída de tu mano
para romper su cáscara bendita
bajo la tierra húmeda
hasta encontrar su cauce prodigioso.
Nadie más que tú
para llegar al fruto
de lo que hubo amanecido
en carne viva. Génesis hacia la luz
para beber el aire a toda vida
en purísimos latidos.



Desde niño
recibí la magnitud de tu presencia;
maravilloso asombro
que llenaba mi vida solitaria.


Te soñaba
venido de costas ignoradas.
Te sentía en carne viva
creciendo como un Fénix.
Pensamiento constante
que más tarde me condujo a la belleza.
Oh, paraíso en que me pierdo
para hallarte en alma. En luz.

ROGELIO GALLARDO BOCANEGRA ( Poeta Trujillano).

lunes, 10 de noviembre de 2008

EL TRASHUMANTE: Sin palabras#links




EL TRASHUMANTE: Sin palabras#links

Sin palabras

Entre las matas tupidas de la verde acequia,
donde la humedad hurga los senos del fango
para buscar la raíz de su propio nacimiento.
En la cara negra de la quinta luna
donde las huellas pierden la guía de su sombra.
En éste heraldo muro que retiene el grito
de la insensata musa con su muerte insospechada
En ésa puta muralla que no deja correr la sangre,
y me ahoga en playas encintas de tristezas.
Allí te espero palabra perdida,
donde concluye el verso para ser poesía,
y se abandona el hombre para ser poeta.-

Walter Faila